Sortilegio
- Juanete
- 25 nov 2015
- 2 Min. de lectura
Explico, aunque no debiera, el sortilegio en que reincido
Día a día, por voluntad inevitable de tenerte dentro
bébome tu recuerdo, con fruición lícita y deseperada
en busca del efluvio que alguna vez vino a mi sueño
Era (te explico, para evitar que te asustes), bello y tierno
Era como si tu seno resplandeciera mágico y eterno
Y en tus botones turgentes se abrochara el universo
Era ser tragado entero y feliz por tu sonrisa abierta
Y acomodado en la parte secreta de tu blanco pecho
Era pues, el regalo siempre anhelado de mi deseo…
Entonces, como maldición, la luz que me despierta…
Y la rutina intenta apartarte de mí, sin conseguirlo
Luego, el día nuevo me recuerda que te quiero
Que supongo mis acciones sólo para recrearte en mí
Y eso en verdad es poca cosa, porque tú lo sabes bien
Que a más del mío, tendrás más de un deseo que te sigue
Que te ronda en el caminar desde que llegas a doquier
Y luego se monta en tus caderas como desespero infantil
Puerilidad que yo mismo siento, como todos, si te miro
Así que no hablo de ese deseo que otros tienen por ti
Ni siquiera puedo condenarles por compartir mi venero
Sería doble tonto si desperdiciara mi amor en pobres celos
Y sabes, (espero) que te quiero de manera tal, ¿lo sabes?..
Que no sería caro mi amor, si se entretuviera en eso…
Pero la maravilla a la que me refiero, no estriba en eso
No se trata de llevarte omnipresente en mi pensamiento
No era pues, asunto de pensarte siempre, como te pienso
Ni de sentir que en mi vientre, habitaran mil pájaros al vuelo
NI de tener tu sonrisa y manos como consuelo de mi desvelo
No, amor pequeño. Era más, muchísimo más que todo eso…
La maravilla verdadera, que ya mismo te recuento presto…
Era que inmerso en tus labios, en tu sonrisa, en tu pecho
Yo me sintiera inefable, poderosamente tierno y bueno
Y tú, para colmo de epifanía, en maravilloso sortilegio
Me sonrieras complaciente, me dejaras dentro de tuyo
Y además fueras feliz por ello. ¡Qué milagro y sortilegio!
