Quédate...
- Catelgood
- 8 dic 2015
- 1 Min. de lectura
Escúchame, aunque mi necedad te invite a no escucharme, Entiéndeme, aunque esto que te digo te parezca una locura, No te vayas, aunque no veas en mi futuro, más que fracaso Quédate, aunque veas que estoy muriendo de ignominia, Y extráñame, aun cuando esté perennemente a tu lado, Abrázame, que nunca estará de más el calor de tus brazos Y bésame, aunque tus labios digan y deseen lo contrario, Pero nunca te vayas, que sabes que yo jamás me alejare de ti… Deja que mis manos le digan a las tuyas hacia dónde se dirigen, Permítele a mi voz encontrar, recorrer y activar tus sentidos, Concédele permiso a mis pobres palabras de alcanzar tus sentimientos, Déjame entrar en tu alma para descubrir el más pequeño de tus secretos, Y déjame entrar en tu cuerpo para hallar el más grande de tus tesoros Dime que mis palabras han logrado hacer escapar de tu boca una sonrisa. Déjame amarte como quiero que me ames, y ámame como sueñas que te ame Déjame enamorarte con el más pequeño detalle, y el gesto más grande Concédeme la dicha de despertar y verte a tí por una sóla mañana, Y luego convierte eso en una saludable costumbre de cada noche Sostenme en tus manos si algún día me ves caer, y una vez más te pido, No te alejes de mí. Quédate, que cosas maravillosa suceden en tu compañía
