top of page
Buscar

No quiero el paraíso sin ti...

  • Catelgood
  • 8 ene 2016
  • 2 Min. de lectura

Amor de siempre, amor pequeño, hermoso ser

Usted que sabe que estos días son de cuidar

No me riña, si me descuidé, amor que muero por tener

Y al final, la enfermedad me hecho claudicar

Venga y escuche, por favor, mi amor pequeño

Cierre sus ojos, que algo quiero decir

No sé, si es un recuerdo, o fue un sueño

Lo que quiero que usted ahora, deba oír

Usted ya sabe que la quiero como lo hago

Eso no es noticia, medio mundo lo sabe

Pero recuerda la fiebre, del día aciago

Me ha dejado inconsciente, o muerto, si cabe

Entonces han llegado a por mí, gente de blanco

y me han conducido hasta lugar propicio

Para efecto de aliviarme, de mi dolor y estanco

Más yo me hundí en un hondo precipicio

Y he ahí que ha comenzado el sortilegio

Porque aún ahora, no sé si caía o volaba

Y un hombre bueno, de mirar y andar regio

Sacó unas llaves y destrabó una aldaba

No se piense que febril aún permanezco

Yo mismo, me escucho ahora y no me creo

Pero el recuerdo sigue ahí, limpio fresco

Incisivo, como bandada de palomas en zureo

La puerta abierta que aquel ser me mostraba

Dejaba ver, del otro lado, hermosos jardines

Un riachuelo de oro que en su correr cantaba

Con voces de ángeles y coro de querubines

Y yo, embriagado de belleza por tal dulzura

Caí supino, sabiéndome no merecedor de tanto

Qué felicidad que me rodeaba, qué hermosura

Que no pude evitarlo, y asombrado rompí en llanto

Pero escuche, lo que a continuación le narro

Y aún no abra, por favor sus ojos, vida mía

Que todo aquello se convirtió en cruel desgarro

Cuando yo la busqué, en aquella epifanía

¿Cómo pudo, aquel hombre tan bueno y santo?

Olvidar lo más importante al crear aquel paraíso

Pues yo le busque a usted, y descubrí con espanto

Que no estaba… y reclamé aquello que el hombre hizo

¿Es acaso que deseas, volver otra vez a la vigilia de ella,

A pernoctar en búsqueda de quien puede no ser para ti

A desangrarte de su ausencia, a saberla lejos, tierna y bella

Pero no tenerla, desearla y además cada noche vivir así?

Yo sólo asentí con un gesto, humilde y sin levantar los ojos

Entonces, la mano santa levantó tierna, mi cara en llanto

¿Te has visto en su tierna mirada? Grité cayendo de hinojos

Si te miraras, sabrías por qué, no me es suficiente tanto

Y el hombre bueno, me sonrió de manera comprensiva

Tocó mi frente y un relámpago de luz estalló en mi mente

El dolor volvió a mis huesos, le atravesó como una ojiva

Luego, las personas de blanco, me rodeaban nuevamente

Ahora, abra sus ojos, mi amor lindo, fragante y pequeño

Y déjeme mirar los suyos, que son mi deseo y mi anhelo

Ojos y mirar por los que desdeño la enfermedad y muerte

Pues ya te he dicho que no sé si fue recuerdo o sólo un sueño

Y sepa que por usted he despreciado el mismísimo cielo

Sólo por la angustia, más inmensa que era dejar de verte!


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comments


Featured Posts
Vuelve pronto
Una vez que se publiquen entradas, las verás aquí.
Recent Posts
Search By Tags
Follow Us
  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • Google Classic
bottom of page